La BMW R50 blanca es la elegancia clásica sobre dos ruedas. Su motor bóxer de 500 cc ofrecía suavidad, fiabilidad y un carácter inconfundible. No era rápida ni ruidosa, pero cada viaje transmitía precisión y placer de conducción. Hoy sigue siendo un emblema de la ingeniería alemana y el estilo atemporal.
